¿Qué es un spa?
Spa es un establecimiento que ofrece tratamientos, terapias o técnicas de relajación; utiliza diversos elementos como agua, calor, chocolate, piedras, etc. Se cree que la palabra spa viene del nombre de un pueblo belga, llamado spa, dicho pueblo era famoso en la época romana por sus aguas curativas. Otro origen más audaz para la palabra spa viene de las iniciales de una frase en latín “Salus Per Aquam” que significa "salud a través del agua”. En la actualidad, estos establecimientos han adquirido mucho auge.
Date un tiempo... y cuida TU CUERPO
El trabajo, la escuela, la contaminación,
los problemas, la mala
alimentación, las obligaciones y los compromisos, provocan estrés y tarde o temprano se refleja en nuestro organismo se notan en el rostro.
El SPA combina
varios tratamientos de belleza, relajación
y limpieza para brindar bienestar al cuerpo y a la mente.
Terapias
-La talasoterapia utiliza el agua del mar
por sus elementos curativos. El agua marina es una rica
fuente de minerales (hierro y zinc), extractos marinos
y oligoelementos, preciados por su capacidad regeneradora,
que por su parecido al plasma sanguíneo, permiten
al cuerpo absorberlos vía cutánea.
-La
hidroterapia es una técnica para
tratar al cuerpo con agua natural a diferentes temperaturas.
El agua caliente estimula y la fría relaja, tonifica
y reactiva la circulación.
Aunque
no son las únicas técnicas, son de las más
utilizadas por los beneficios que brindan. Es indispensable
señalar que para resultados óptimos deben
combinarse con alimentación nutritiva, ejercicio
y terapias de animación y relajación.
SPA casero
Si no tienes mucho tiempo o no tienes contemplado en tu presupuesto un spa, relajante y desintoxicante, en el
momento que lo desees.
¡Anímate!
Estos tratamientos son terapéuticos, embellecedores
y sobre todo económicos.
Dedica
un fin de semana a la belleza y salud de tu cuerpo, acondiciona
tu habitación y el baño con velas aromáticas,
incienso y música relajante.
¿Qué necesitas?
-
Piedra pómez
- Esponjas
- Producto
depilador
- Tratamiento
para el cabello
- Mascarillas
faciales
- Sal
de grano
- Aceites
esenciales (aromáticos)
- Cremas
hidratantes
- Toallas
pequeñas y grandes
- Arcilla
- Revistas
o libros para leer
- Algodón
- Masajeadores
(el guante de fibras naturales tejido es buenísimo
para la circulación y revertir la celulítis)
- Cepillo
para el cuerpo
- Otros
¿Cómo hacerlo?
Antes que nada ¡RELÁJATE!, para lograrlo
toma en cuenta las siguientes sugerencias:
- Con
el calor, los vasos sanguíneos se dilatan y llega
más sangre a la piel. Al sudar
notarás cómo tu cuerpo elimina las indeseables
toxinas. Por eso cuando hacemos ejercicio nos sentimos mejor.
- Al
expandirse los vasos sanguíneos llegan más
nutrientes a los músculos cansados y el incremento
del flujo de sangre neutraliza el ácido láctico
que estos producen.
- La
temperatura ideal para un baño relajante es de
28º C, justo por encima de la temperatura del cuerpo.
- El
mejor momento para aplicarse cremas y lociones es después
de una ducha o un baño caliente. Los productos
hidratantes penetran mejor y forman una capa protectora
que retiene la humedad esencial. Ten en cuenta que al
contacto con el aire, los poros se vuelven a cerrar,
así que intenta aplicar el humectante antes de
salir del baño.
- El
calor, al igual que el tacto, envía señales
positivas al cerebro y ayuda a relajar la mente.
Terapia
de sal
Llena
una taza con sal de grano y humedécela con agua
hasta formar una pasta pegajosa. Toma un puñado
de la pasta en cada mano y fricciona toda tu piel suavemente pero con
energía, empieza por los pies y continúa hacia arriba. Evita
las zonas sensibles del cuello y busto. Hazlo en movimientos
circulares y alargados alternativamente.
Diez minutos después elimina la sal con agua tibia.
Puedes aprovechar para disfrutar de la hidroterapia. Dirige
un potente chorro de agua a las zonas más problemáticas,
como los muslos y caderas. Para activar la circulación y eliminar las toxinas realiza movimientos circulares
sobre la piel con la presión del chorro de agua.
Intercala la temperatura de caliente a fría para
mejores resultados.
Posteriormente, sécate enérgicamente con
una toalla y acuéstate en seguida (aquí
entra en acción un buen libro o revista).
Mientras descansas, aplícate una mascarilla de
barro para limpiar profundamente tu rostro. Aplícala sobre
la tez húmeda y déjala actuar durante 15
minutos. Si sientes tirantez en la piel aplica agua mineral
con un rociador. Finalmente retírala con agua abundante
y una esponja.