Belleza de los pies
Masaje para los pies
¡Si te quieres sentir bien, o quieres hacer sentir bien a alguien, pide, da, o hazte un masaje en los pies
A pesar de que los pies son sensibles y delicados, sostienen nuestro cuerpo y nos llevan a todos lados. ¿Entonces por qué no los cuidamos?
La planta de los pies tiene muchas terminaciones nerviosas, si las estimulas tendrás una sensación agradable y te relajarás. Si te sientes cansada, talvez lo único que necesites sea un buen masaje en los pies.
-Para dar o recibir un masaje debes tener una actitud positiva y relajada para permitir que las sensaciones y energía fluyan.
-Puedes usar aceites para producir calor y eliminar la fricción. Haz muchos aceites, como el de almendras, lavanda etc.
¿Cómo dar un masaje en los pies?
-Desliza las manos desde la punta de los dedos hasta el tobillo. Repite este movimiento hasta que sientas el pie relajado y cálido.
-Con la mano mueve el pie en forma circular de derecha a izquierda y viceversa. Debes hacerlo despacio y todas las veces que sea necesario.
-Con los dedos pulgares presiona diferentes puntos en la planta del pie.
-Con los dedos índices y medio presiona con movimientos circulares el tobillo.
-Dale masaje a cada uno de los dedos del pie con los dedos pulgar e índice. Mueve en círculos cada dedo del pie y estíralos.
-Con la palma de las manos aplica presión sobre los pies
-Puedes usar algún peine para estimular la planta de los pies o un cepillo para relajar las piernas, éste debe ir de la punta de los pies hacia las rodillas.
-Con una mano toma el tobillo y con la otra, empuja la punta del pie hacia delante y luego hacia atrás.
-Es mejor cuando una persona especial te da este tipo de masajes.
Otros tips
Necesitas agua caliente, lo más
que la soportes, agrega media taza de sal de grano y una
taza de vinagre. Esto te relajará y suavizará las asperezas, con la piedra pómez desaparecerán más rápido, fricciona con
energía las zonas que más lo
requieran.
Posteriormente, da un masaje a tus pies con aceite o crema
hidratante. Inicia con las plantas de los pies, haz
presión con los pulgares como si los amasaras de
afuera hacia adentro. Después, con las yemas de los dedos, haz pequeños
movimientos circulares, continúa con el resto de
los pies y los tobillos trazando
movimientos largos y ascendentes.