Ya sean tomados, inyectados o implantados, los métodos hormonales son anticonceptivos altamente cuestionados por la sociedad conservadora de los años 60, pues su utilización supuso parte de la llamada liberación femenina, oportunidad de las mujeres para decidir sobre su cuerpo y su sexualidad.
Consisten en altas dosis hormonales de progesterona o progestina, de modo combinado regulan los ciclos menstruales de la mujer, disminuyen el sangrado, y evitan la ovulación. Mientras que cuando contienen una sola hormona puede hacer irregulares los ciclos menstruales.






