Aunque muchos hombres dejan que sus parejas decidan sobre los preparativos de su boda, actualmente ellos ya son parte activa de la cuenta regresiva.
Muchas veces los hombres tienden a dejar la elección de los detalles de una boda, como la elección de las flores, las lecturas, los recuerditos y otras cosas al criterio de la mujer, ya sea por sus ideas de que “son cosas de mujeres” o por su falta de tiempo debido al trabajo.
En el primer caso lo conveniente es dejarle en claro que es una celebración de ambos y que su opinión es tan valiosa como la de la mujer, quizá no se le dé una actividad completa al principio, pero poco a poco hay que tratar de involucrarlo.
Si el tiempo es el pretexto, busquen compaginar sus horarios o dedicar los fines de semana a los preparativos de la boda, o dividan las actividades, así ahorrarán tiempo y él se involucrará por completo desde un principio.
La planeación de una boda no tiene que ser una lucha de tiempos y gustos, puede ser la perfecta oportunidad para conocer más a fondo sus gustos, delimitar horarios y hacer concesiones de forma que puedan empezar a organizarse para la nueva etapa que les espera.






