Muchas veces escuchamos a las abuelitas decir que para que una pareja funcionara el hombre debía ser mayor que la mujer, pues madura más tarde, sin embargo con el paso del tiempo se hizo común ver a parejas de la misma edad, pues a decir de muchos “la pareja debe de envejecer al mismo tiempo”. ¿Qué pasa en la actualidad cuando vemos a una pareja en la que alguno de los dos es mayor por más de un par de años?
Mientras algunas personas lo interpretan como un abuso o un impulso por no querer envejecer, para quienes viven esa situación es todo un reto y una forma de autoconocimiento, pues se pone a prueba la tolerancia, y el compromiso de la pareja.
Cuando un hombre es el mayor en la relación, las críticas se enfocan al lado sexual, pues será visto como una negativa a aceptar su edad. El reto para el hombre es encajar en el círculo de amistades de la mujer, tener una mentalidad abierta y no dejarse llevar por celos, muchas veces sin fundamento. Por otra parte el reto para la mujer es aprender a sobrellevar los cambios de ánimo y algunos problemas de salud que puede presentar; si es un hombre divorciado y con hijos, apoyarlo en su relación con los mismos.
En el caso de las mujeres mayores la cosa no cambia mucho, aunque las críticas pueden ser más duras, en caso de tener hijos, deberá aprender a lidiar con la inseguridad de que su pareja pueda trabajar con mujeres de su edad y a ella la encuentre menos atractiva. Para el hombre la cosa tampoco será sencilla, pues deberá sobrellevar que muchas mujeres de su edad querrán algo más que solo amistad.
Ante todos los problemas que puede enfrentar una pareja descrita por la frase ”40 y 20” el amor, la confianza, seguridad y respeto mutuo son los elementos que la ayudarán a salir adelante y poder consolidarse.






